
Pero más allá del aspecto reglamentario, el saque es clave desde el punto de vista táctico, ya que es la única ocasión en la que podemos poner la pelota en juego con tranquilidad y decidiendo qué efecto y velocidad imprimirle.
Es una oportunidad única en el juego. Mientras que en el resto del “peloteo” estamos condicionados por el golpe previo del rival, y encima contamos con sólo fracciones de segundo para decidir y ejecutar, en el saque tenemos tiempo para elegir cómo pegarle a la pelota y hacerlo libremente.
Por esto mismo, es de gran importancia hacer buen uso del servicio. La diferencia entre hacerlo y no hacerlo podría ser determinante en el desenlace de un partido. Pero, ¿qué es un buen servicio?
Muchas veces uno se refiere a tener un buen saque cuando el rival no lo puede devolver. En otras palabras, cuando jugamos con amigos o familiares en el garage de casa mientras se hace el asado, el saque “complicado” es aquel que por su efecto y/o velocidad nadie puede devolver.
O sea se habla de un buen servicio como de un saque ganador, donde la recepción del rival no pega en la mesa, ganándose el punto con el servicio mismo. Este sin dudas, es un buen saque.
Pero no necesariamente debe ocurrir esto para estar aprovechando la oportunidad de servir. Un buen saque puede ser también aquel a partir del cual se plantea el punto de la forma que a uno más le conviene. Es decir que es funcional al juego de uno.
Por ejemplo, si un jugador se destaca en el “rally” (peloteo abierto, muchas veces con golpes planos en velocidad) un buen saque para su juego puede ser uno muy sencillo, donde simplemente golpee la bola rápido, sin darle efecto.
Es probable que su rival no falle la recepción, pero recibirá con un golpe plano también largo a partir del cual se desarrollará un punto con las características que al sacador le conviene.
También es muy importante la anticipación. Es decir, a partir de un efecto dado, poder predecir (siempre con un margen de error por supuesto), a dónde irá la recepción. Si uno saca con efecto hacia la derecha, es probable que la pelota vuelva a la derecha de la mesa o a lo sumo al medio.
Entonces para un jugador que pretenda jugar de derecha la tercera pelota (aquella que viene luego del saque y la recepción), será probablemente un buen saque uno con efecto a la derecha, ya que no necesitará invertirse (pivotear) para poder jugar su golpe predilecto.
En conclusión, es muy importante practicar el saque ya que este es una herramienta fundamental en el tenis de mesa. Es la llave que abre el punto, y si lo sabemos aprovechar, podremos sacar una gran ventaja. Por el contrario, si no lo dominamos, podemos vernos incapacitados de prevenir que nuestro adversario despliegue el juego en el que más se destaca.
La práctica del saque es entonces, más bien individual, ya que si bien es importante nutrirse de consejos técnicos que nos puedan dar entrenadores y compañeros, cada jugador debe ir variando, experimentando y probando, hasta encontrar su repertorio de saques, en base a su destreza personal y su identidad de juego.